Los Manuscritos De Magdala - Barbara Wood

magdalamanuscritos.jpgEl paleógrafo Benjamin Messer se encuentra ante el reto profesional más importante de su vida: descifrar unos manuscritos en arameo, datables en los inicios de la era cristiana, que han sido hallados en un lugar próximo a la Magdala bíblica.

Los manuscritos parecen una autobiografía, en forma de confesión, de un tal David Ben Jonah, un hombre que vivió acontecimientos históricos bajo el peso de la culpa por las repercusiones de su flaqueza espiritual. Como ese remoto escritor, Benjamin es un escéptico. Pero un escéptico progresivamente invadido por el espíritu de David, embarcado sin quererlo en un doloroso camino de iniciación que le llevará a una nueva plenitud.

La historia de un legado recibido veinte siglos después.

* Entre la actualidad y una historia con rango de mito, Barbara Wood ofrece una apasionante novela, en la que la intriga, las dudas y el amor se entremezclan, para lograr una lectura tan evocadora como imborrable.

Barbara Wood, inglesa afincada en Estados Unidos, fue ayudante de quirófano -los temas médicos, siempre tratados con humanidad y comprensión, están habitualmente presentes en su obra- hasta que sus éxitos literarios la llevaron a dedicarse exclusivamente a la novela.

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Asesinos Del Alba - Darren Shan

portada09.JPGPodríamos haber matado a R.V., pero sabíamos que estaba aliado con otros vampanezes, y en vez de eso decidimos engañarle para que nos condujera hasta ellos. Lo que no sabíamos fue que, en realidad, éramos nosotros las moscas atrapadas en la tela, no las arañas. A gran profundidad, bajo las calles de la ciudad, docenas de vampanezes nos estaban esperando. Entre ellos se encontraban el Señor de los Vampanezes y su protector, Gannen Harst, el hermano del que Vancha March se había alejado.

En una caverna subterránea, Steve Leopard reveló su verdadera cara. Era un semi-vampanez, y había conspirado con R.V. y el Lord Vampanez para conducirnos a la perdición. Pero Steve nos subestimó. Lo derroté, y lo habría matado… si R.V. no hubiera capturado a Debbie y amenazado con matarla en represalia.
Mientras eso ocurría, mis aliados persiguieron al Lord Vampanez, pero las posibilidades estaban en su contra, y se les escapó. Los vampanezes podrían habernos masacrado a todos, pero nosotros habríamos matado a muchos de ellos en el proceso. Para evitar tal derramamiento de sangre, Gannen Harst nos dejó ir, dándonos quince minutos de ventaja: a los vampanezes les resultaría más fácil matarnos en los túneles.

Conmigo reteniendo a Steve Leopard como rehén, y Vancha agarrando a un vampcota (un humano entrenado según las costumbres de los vampanezes), nos retiramos, dejando a R.V. libre de hacer con Debbie cualquier cosa espantosa que se le ocurriera. Corrimos a través de los túneles, exhaustos y afligidos, sabiendo que los vampanezes pronto se lanzarían como un enjambre tras nosotros y que nos matarían si nos cogían…

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Aliados De La Noche - Darren Shan

portada1.JPGEran tiempos de guerra. Después de seiscientos años de paz, vampiros y vampanezes habían alzado las armas unos contra otros en una brutal y sangrienta batalla a muerte. La Guerra de las Cicatrices comenzó con la llegada del Señor de los Vampanezes. Estaba destinado a conducir a su pueblo a una victoria total y absoluta… a menos que muriera antes de convertirse por completo.
Según el misterioso y poderoso Mr. Tiny, sólo tres vampiros tendrían la oportunidad de detener al Lord Vampanez; el Príncipe Vancha March, el antiguo General Larten Crepsley, y un semi-vampiro, yo: Darren Shan.

Mr. Tiny había predicho que nuestro camino se cruzaría cuatro veces con el del Lord Vampanez, y, cada una de esas veces, el destino de los vampiros estaría en nuestras manos. Si lo matábamos, ganaríamos la Guerra de las Cicatrices. Si no, los vampanezes se harían con una victoria brutal y borrarían a todo nuestro clan de la faz de la Tierra.

Mr. Tiny dijo que no podríamos pedir ayuda a otros vampiros durante la búsqueda, pero podíamos aceptar la ayuda de los no vampiros. De este modo, cuando yo y Mr. Crepsley abandonamos la Montaña de los Vampiros (Vancha se nos uniría más tarde), el único que vino con nosotros fue Harkat Mulds, una aguerrida Personita de piel gris.

Tras dejar la Montaña (nuestro hogar durante seis años) nos dirigimos a la cueva de Lady Evanna, una bruja de gran poder. Ella podía ver el futuro, pero sólo nos revelaría esto: si no conseguíamos matar al Señor de los Vampanezes, al final de nuestra búsqueda dos de nosotros morirían.

Más tarde llegamos al Cirque du Freak, donde yo había vivido con Mr. Crepsley cuando me convertí originalmente en su asistente. Evanna viajaba con nosotros. En el Cirque, nos topamos con un grupo de vampanezes. Tuvo lugar una breve confrontación, durante la cual matamos a la mayoría de los vampanezes. Escaparon dos: un vampanez llamado Gannen Harst, y su sirviente, que más tarde descubrimos que era el Señor de los Vampanezes, disfrazado.

Nos sentimos fatal cuando Evanna nos reveló la verdadera identidad del sirviente de Gannen Harst, pero Vancha era el que peor se sentía, porque los había dejado escapar: Gannen Harst era el hermano de Vancha, y este le había dejado ir sin enfrentarse a él, ignorando que su hermano era el principal protector del Lord Vampanez.

Pero no teníamos tiempo para quedarnos sentados, autocompadeciéndonos. Aún teníamos tres oportunidades para encontrar y matar a nuestro mortal enemigo, así que proseguimos nuestra búsqueda. Desechando aquella oportunidad perdida, afilamos nuestras espadas, nos despedimos de Evanna y de nuestros amigos del Cirque du Freak, y retomamos el camino, más decididos que nunca a triunfar…

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