Historia de un seductor que se cree diferente a los demás, digamos menos vulgar que el común de ellos. Todo el libro es una plática de sus técnicas y cómo las aplica con una muchachita encantadora e ingenua.
Básicamente lo que Kierkegaard quiere decir, a diferencia de los futuros existencialistas, es que aunque la Existencia de muchas personas tenga una razón de SER, ésta puede no ser no ser válida.
En general el libro es aburrido y predecible, sus personajes también. Podemos decir que Kierkegaard fue un gran filósofo, pero como escritor tiene muy pocas cualidades.
La edición es muy barata pero contiene muchos errores, quizá convenga gastar un poco más para tener una lectura más placentera.














En Adiós muchachos nadie es lo que parece: Alicia, la estudiante que menea con gracia sus nalgas mientras pasea en bicicleta por el Malecón, es una jinetera en busca de una superfortuna que la retire del negocio y la saque de Cuba; Víctor, contratado por las empresas Groote para llevar a cabo un original negocio turístico, basado en el submarinismo en barcos hundidos, tiene un pasado de estafador poco confesable; y Hendryck Groote, millonario holandés propietario de la empresa que financiará el proyecto de Víctor, no sólo tiene un pasado turbio: su presente, como irá descubriendo el lector, tampoco es agua clara.
En este texto que se publicó por primera vez hace más de diez años y que Isabel Allende ha revisado y actualizado para su publicación en su página oficial, la autora hace una exhaustiva cronología de sus relaciones con el sexo, desde una confesión precoz a los cinco años, hasta su actual condición de abuela, pasando por el boom del informe Kinsey y la revolución sexual de los setenta.